Mi pastor me dice que no lo deje

PREGUNTA

"Estoy viviendo una situación que cada día me resulta más desesperante y estoy sumamente confundida. Mi esposo no es de la iglesia. Él me golpea, siempre lo ha hecho. Busqué la iglesia para tener un poco de paz, pero cada día me siento más confundida. Él no tiene interés alguno en cambiar. Fui a hablar con el pastor y me dejó peor, porque él me aconsejó que me quedara con él porque esa es la posición bíblica, y por último, que con mi actitud podría ganar a mi esposo, pues él era un alma del Señor que necesitaba ser redimida también, eso me ha dejado peor, no sé qué hacer".



PREGUNTA

Apreciada amiga:

Siento lo que estás viviendo, me aflige que estés en medio de un calvario y quien debería haberte dado alivio y consuelo no lo ha hecho sino que por el contrario ha puesto una carga sobre ti peor.

Es cierto que la Biblia dice: "A los demás les digo yo (no es mandamiento del Señor): Si algún hermano tiene una esposa que no es creyente, y ella consiente en vivir con él, que no se divorcie de ella. Y si una mujer tiene un esposo que no es creyente, y él consiente en vivir con ella, que no se divorcie de él. Porque el esposo no creyente ha sido santificado por la unión con su esposa, y la esposa no creyente ha sido santificada por la unión con su esposo creyente. Si así no fuera, sus hijos serían impuros, mientras que, de hecho, son santos. Sin embargo, si el cónyuge no creyente decide separarse, no se lo impidan. En tales circunstancias, el cónyuge creyente queda sin obligación; Dios nos ha llamado a vivir en paz. ¿Cómo sabes tú, mujer, si acaso salvarás a tu esposo? ¿O cómo sabes tú, hombre, si acaso salvarás a tu esposa?" (1 Cor. 7:12-16).

Pero hay que considerar algunos elementos fundamentales que están presentes en el consejo paulino:

  1. No es mandato del Señor, en otras palabras, Pablo es cauto en sostener que es su opinión personal. Opinión válida de todos modos, pero si introduce esa frase, es porque de algún modo quiere ser precavido y no establecer un mandamiento absoluto.
  2. Todo lo que menciona a continuación está en el contexto de una relación matrimonial normal, donde se respeta el pacto de convivencia matrimonial.
  3. Lo anterior lo refrenda claramente Pablo al señalar "Dios nos ha llamado a vivir en paz". Evidentemente, la violencia no tiene nada que ver con la paz.
Cuando hay violencia se rompe el pacto matrimonial. Por mucho que se diga otra cosa, el matrimonio se quebró, se acabó, se anuló, por la conducta de quién abusó, maltrató, destruyó, violentó. La violencia es rompimiento del pacto de amor que se hizo en el momento de casarse. Nadie está obligado a mantenerse en una relación así.

El consejo que le ha dado el pastor es irresponsable. Al terminar de hablarle él se va tranquilamente a su casa y vive en paz, la que debe quedarse a dormir con el enemigo es usted, aconsejarle que se quede al lado de una persona que no tiene interés en cambiar y que sólo está abusando, es un acto temerario de su parte y una acción irresponsable consigo misma, con sus hijos y con el futuro de sus hijos, en el cuál se incluyen nietos, que se verán afectados por el ambiente de violencia en el que viven.

La violencia doméstica es un delito. Quedarse al lado de un delincuente es simplemente amparar un acto delictual y no entender claramente que usted es una hija de Dios que no merece tal trato, de ninguna manera, y al quedarse a su lado, lo único que hace es arrojar más sombras a su vida.

Pida ayuda, comience a buscar alternativas para irse, pero no se quede al lado de una persona que tarde o temprano terminará destruyéndola. Si se queda, en algún momento lo lamentará amargamente.

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Tal como en las otras respuestas, publicamos la misma con autorización de la persona involucrada. Sin embargo, quienes nos preguntan a través de nuestro blog, asumen la autorización explícita para publicar la respuesta en el mismo sitio. 

Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez 

No se permite la publicación de este material sin la previa autorización del autor.

1 comentario:

  1. EN ESTE MOMENTO DE MI VIDA ESTOY EN PROCESO DE DIVORCIO DESPUES DE VIVIR DURANTE 17 AÑOS EL MALTRATO DE MI ESPOSO, ADEMAS DE INFIDELIDADES, ALCOHOLISMO, DROGADICCION Y HUMILLACIONES, NO LO HACIA POR CREER QUE DIOS NO DECEABA QUE UNA MATRIMONIO SE DESTRUYERA PERO NO ME DABA CUENTA QUE ESTA YA DE POR SI ESTABA DESTRUIDO, GRACIAS POR ESTA RESPUESTA YA QUE ALIVIA MIS SENTIMIENTOS DE CULPA Y RETORMAR MI VIDA JUNTO A MIS DOS HIJOS Y DARLES UNA VIDA LLENA DE AMOR DE DIOS Y LA TRANQUILIDAD QUE ELLOS MERECEN

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