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Dios, pareja y elección

PREGUNTA

“Escuché un tema que dio a través de la televisión en el Canal 3ABN, se titulaba: “Bendita suegra”. Al comenzar usted contestó preguntas, una de ellas llamó mi atención. La pregunta se relacionó con la oración y el papel que cumple cuando estamos buscando pareja o incluso antes de ello, cuando nos sentimos atraídos por alguien del sexo opuesto.

La respuesta que dio, dejó claro que teniendo los elementos necesarios para elegir a nuestra pareja, la decisión final es nuestra y nada tiene que ver Dios en esto. De esta manera no tenemos que echarle la culpa a él si llegamos a fracasar en nuestro matrimonio.

Sin embargo, la pregunta, a mi entender guardaba más relación con la intensidad de nuestra relación con Dios mediante la oración y la respuesta que él puede darnos frente a tamaña decisión, que es para toda la vida. Mencionó usted que él no pone delante de nosotros a la persona indicada para nuestra vida, él no es un “casamentero”. Se han tejido fábulas respecto de ello.

Es posible que queramos abandonar nuestra responsabilidad cuando las cosas salen mal (así es nuestro corazón... humano) y escondernos tras los "árboles" como lo hicieron nuestros primeros padres, pero, ¿acaso Dios no nos podría poner a la persona indicada frente a nosotros? En este contexto, ¿cómo podemos conciliar la respuesta con lo que está escrito en Génesis 2:22? "Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre." BRV1960

Resalto: "y la trajo al hombre", fue él quien le trajo una mujer a Adán, que hasta el momento dependía totalmente de Dios. No le trajo un ramillete de mujeres para que él escogiera de acuerdo a lo que habría aprendido en el poco tiempo que tuvo para hacerlo. Tampoco creo que no le quedó oportunidad ya que era la única mujer en ese momento.

Sin embargo, hay una cita de Elena G. de White que dice: “El casamiento es algo que afectará vuestra vida en este mundo y en el venidero. Una persona que sea sinceramente cristiana no hará progresar sus planes en esa dirección sin saber si Dios aprueba su conducta. No querrá elegir por su cuenta, sino que reconocerá que a Dios incumbe decidir por ella. No hemos de complacernos a nosotros mismos, pues Cristo no buscó su propio agrado. No quisiera que se me interpretara en el sentido de que una persona deba casarse con alguien a quien no ame. Esto sería un pecado. Pero no debe permitir que la fantasía y la naturaleza emotiva la conduzcan a la ruina. Dios requiere todo el corazón, los afectos supremos” (Se publicó también en la Review and Herald, 25 de septiembre, 1888.) Está en el libro Hogar cristiano.

Me agradaría escuchar su comentario al respecto. Es posible que yo no haya comprendido bien la respuesta que dio en aquella ocasión, toda vez que recién me integraba con el tema de la conferencia donde, incluso, el audio no ayudó mucho”.


RESPUESTA

Apreciado amigo:

Gracias por la pregunta, me parece muy pertinente, especialmente en el contexto de tantos mitos.

La libertad de elegir

Lo que sostengo es que:

Dios nunca elige por nosotros, en ninguna situación. Eso sería atentar contra un don que Dios mismo nos concedió y es la libertad de elegir. Si Dios eligiera por nosotros estaríamos ante una tiranía divina y sería una falta de respeto para los humanos que son creados a su imagen. Hay suficientes textos en la Biblia para reforzar este concepto. Por ejemplo:

  • “Hoy les doy a elegir entre la bendición y la maldición” (Deut. 11:26 ).
  • “Hoy te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal” (Deut. 30:15).
  • “Ustedes han sido llamados a ser libres” (Gál. 5:13).
  • “¿Por qué se ha de juzgar mi libertad de acuerdo a la conciencia ajena?” (1 Cor. 10:29).
  • “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Cor. 3:17).
  • “Cristo nos libertó para que vivamos en libertad” (Gál. 5:1).

La pareja es parte de un proyecto de vida, Dios no nos impone nada. Si Dios eligiera por nosotros una pareja, fácilmente podríamos culpar a Dios por nuestros errores.

Dios nos da discernimiento, fortaleza, sabiduría, pero la decisión es nuestra. Aún cuando Dios nos muestre, la última decisión es nuestra, aceptar o rechazar lo que Dios eventualmente puede mostrarnos. Pero ni aún el discernimiento se entrega sin que el ser humano lo solicite, Dios no nos falta el respeto. Hay que solicitarlo (Pr. 2:3).

Si la decisión fuera tomada por Dios, entonces, no tendríamos culpa y nunca nos equivocaríamos. ¿Cómo entender a todos aquellos que creen que Dios ha “dirigido” sus vidas y finalmente se han equivocado?

Traer una mujer al hombre

El problema con el texto que presentas es leer la traducción y no el original, lo que siempre supone un problema porque para hacerlo hay que leer el original hebreo.

En mi libro Amor sin fronteras he explicado en detalle los problemas que tiene el primer y segundo capítulo del Génesis, especialmente por la traducción sexista que no considera el sentido original de las palabras. En este caso, la traducción ha estado al servicio de la ideología de creer que la mujer está al servicio del varón, concepto que no aparece en Génesis como ideal de Dios sino en otros sectores de la Biblia como distorsión de la voluntad divina.

En síntesis hay cinco expresiones que deben ser consideradas en el original hebreo de Génesis 1 y 2 que no se reflejan, lamentablemente, en las traducciones, éstas son:

  • ‘âdâm: Expresión de las que ha derivado Adán, vocablo que no es nombre propio sino un sustantivo genérico, es decir, no se refiere al primer varón como tradicionalmente se ha dicho, sino a la raza humana. Su traducción más correcta es “ser humano”. Sólo en tres versículos de toda la Biblia se puede decir que la palabra se refiere a Adán (incluso algunos eruditos lo discuten). En Génesis 5:2 se dice que ambos, el varón y la mujer, fueron llamados “‘âdâm”, es decir, “seres humanos”.
  • Zakar: Que significa simplemente macho, y hace énfasis en la diferenciación sexual.
  • Neqaybah: Que es la contrapartida y significa hembra.
  • Îsh: Que significa varón, en clara diferenciación de mujer.
  • Îshshâh: Que significa mujer, y aunque se escriba parecido a Ish y suenen similar, proceden de dos raíces hebreas distintas, lo que señala que son dos vocablos diferentes.

Tú has citado Génesis 2:22, yo discrepo por varias razones de la traducción de la Reina-Valera en este versículo, puesto que el texto ha sido traducido suponiendo la subordinación natural de la mujer, lo que no es el sentido del texto. En realidad en el texto hay un juego de palabras que otros autores han evidenciado, literalmente el texto dice:
“Del costado de la humanidad (‘âdâm), Dios el Señor hizo una mujer y se la presentó a la humanidad (‘âdâm)”. 
Mercedes Navarro, en su análisis exegético del texto en su libro Barro y aliento, ha entendido que la intención narrativa del texto no se debe obviar al entenderla.

De allí la reacción del varón al decir “ahora si”, y a continuación para expresar sus sentimientos Moisés incorpora una fórmula propia de su tiempo y no del primer varón: “Ella es carne de mi carne y hueso de mis huesos” para expresar su cercanía y el tener la misma naturaleza.

Una digresión

Una digresión en este punto para explicar el concepto “costilla” (en realidad costado) para que no se mal entienda.

El que la mujer haya sido tomada del varón (Gn. 2: 21), no prueba necesariamente que el varón es “carne” superior. La intencionalidad del texto es mostrar la semejanza del varón y la mujer. El que el relato de Génesis 2 hable de la mujer como formada del varón, lo que está haciendo es diferenciarla de los animales y los otros seres inanimados al implicar su semejanza esencial con aquel de quien es tomada. La superioridad de ella sobre los animales, no su inferioridad con relación al varón, es la idea fundamental del contexto inmediato.

Ella está hecha de la misma substancia. Es lo que declara ‘âdâm en Gn. 2: 23 al reconocer en ‘îshshâh su semejanza y reciprocidad. Se produce lo que se llama la fórmula de relación: “esto es ahora hueso de mis huesos y carne [basár] de mi carne. Y llama a su mujer con su propio nombre, sólo que en términos femeninos: ‘îshshâh. En este momento el varón se reconoce a sí mismo en ella: reconoce que él es íntegramente él mismo sólo en su relación con ella.

Más allá de la literalidad hay todo un símbolo en esta idea. La Biblia deja en claro que el lugar de la mujer está al lado del varón, ella es su compañera, este simbolismo: la mujer al lado del varón —no detrás de él, ni delante— representa adecuadamente la alta estima en que la Biblia tiene a la mujer.

En este sentido señala el comentario de Matthew Henry en vista a que la mujer fue formada de una costilla (es decir, del costado) de Adán; no fue hecha de su cabeza, como para tener dominio sobre él; ni de sus pies, como para ser pisoteada por él; sino de su costado, para ser igual a él, de debajo de su brazo para ser protegida, y de junto al corazón para ser amada.

El que la mujer haya sido creada de una “costilla” de ‘âdâm y no del polvo, es decir de ‘adâmâh, señala más que una diferencia, la intención es dejar explícito el que ella fue formada como una unidad de vida inseparable y esencial con el varón. En síntesis, Dios toma de la sustancia íntima, de la vida misma del varón para formar a la mujer, ese es el sentido más profundo de la expresión “costilla”.

Volviendo al punto

Todo esto para decirte que tu razonamiento es erróneo. Dios no trae la mujer al “varón” sino la trae a la humanidad. Es el varón en el versículo 23 que reconoce en ella a su complemento. Recién a partir del versículo 23 podemos establecer claramente la diferenciación de varón y mujer.

Usar este texto para intentar probar que Dios nos “trae” una mujer es impropio. Usarla en el contexto de tu pregunta también es un error.

El uso de Elena de White

Con los escritos de Elena de White tenemos varios problemas graves:

  • No leemos el contexto. Hace mucho tiempo dejé de estudiar citas sueltas para situarlas en su contexto. Eso es un problema con las compilaciones de citas, que a mi juicio han hecho más mal que bien para el estudio de su pensamiento.
  • No leemos el contexto cultural. Eso implica, que damos por sentado que lo Elena G. de White dijo para su tiempo, debe ser aplicado de la misma manera para nuestro tiempo, lo que es otro error muy común.
  • No leemos el original. Esto es más serio, porque nos quedamos sólo con traducciones, siendo que tenemos la oportunidad de leer todas las obras de ellas completamente y sin compilaciones desde los originales (todas se pueden encontrar en el sitio web del White State).
  • No leemos cronológicamente. No entendemos que el pensamiento de un autor, por muy inspirado que esté, evoluciona y se profundiza, cambia o se expande, con el tiempo. No es lo mismo Elena de White escribiendo a los 17 años que haciendo lo mismo a los 70, evidentemente hay un desarrollo.
En síntesis, la cita que mencionas fue publicada el 25 de septiembre de 1888 en un artículo de la Review and Herald que se titula “Marrying and Giving in Marriage” (Casándose y dándose en casamiento). El artículo lo puedes leer completo en la dirección online que te he dado, y ojalá todos nos acostumbráramos a leer el contexto.

Todo el artículo es un análisis de las palabras de Jesús en Mt. 24:38, ella analiza el contexto de Noé y su tiempo, de cómo habían degradado la institución matrimonial, cómo por su alejamiento de Dios terminaron haciendo aberraciones en sus vidas y destruyendo el matrimonio. Luego hace, como es su costumbre, una aplicación homilética a la situación actual. En ese contexto hace un llamado a dejarse guiar por el Espíritu Santo para que nos ayude a tomar decisiones adecuadas en un asunto tan delicado como es el matrimonio. En dicho contexto está esta cita. La mejor traducción debería ser “Dios debería elegir con él” o “dejar que Dios guie su elección”. Eso es lo que está presente en el contexto y lo que se desprende de lo que dice a continuación, en muchas parejas “Dios es dejado de lado” (es la siguiente cita que no citas).

Si tomara lo que tú señalas de manera literal y sin las consideraciones que te he dicho la autora se contradeciría con otras citas, por ejemplo:

“Cada uno tiene su propia obra que hacer, sus propias decisiones que tomar” (A fin de conocerle, 177).
“Nuestra única seguridad consistirá en buscar constantemente sabiduría de Dios, en ponderar cuidadosamente todo asunto con mucho temor y temblor, no sea que en lugar de llevar a la obra la luz del cielo lleven la debilidad del hombre. Pero el Señor ha prometido dar luz a los que lo buscan con todo el corazón. Si sólo queremos esperar pacientemente y con oración en Dios, y no seguir nuestros propios planes impetuosos, él guiará nuestras decisiones, y abrirá muchas puertas de esperanza y de trabajo” (Testimonios para los ministros, 214).
“Lo que necesitáis comprender es la verdadera fuerza de la voluntad. Este es el poder que gobierna en la naturaleza del hombre: el poder de decidir o de elegir. Todas las cosas dependen de la correcta acción de la voluntad. Dios ha dado a los hombres el poder de elegir; depende de ellos el ejercerlo” (El camino a Cristo, 48).
    Hay otras citas, pero bastan estas para señalar que en el pensamiento global de la autora, es otra la idea que manifiesta. Nadie puede decir por el ser humano, ni siquiera Dios.

    Conclusión

    Nunca he dicho que Dios no debe ser consultado, lo que he dicho y sostengo es que Dios no puede ni debe tomar decisiones por el ser humano. Él nos orienta, nos da discernimiento, nos da sabiduría e incluso fortaleza para estar firmes en las decisiones, pero siempre, en última instancia la decisión es nuestra.

    ________________________________

    Tal como en las otras respuestas, publicamos la misma con autorización de la persona involucrada. Sin embargo, quienes nos preguntan a través de nuestro blog, asumen la autorización explícita para publicar la respuesta en el mismo sitio. 


    Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez 

    No se permite la publicación de este material sin la previa autorización del autor.

    7 comentarios:

    1. Gracias por esta aclaración.. la verdad es que por mucho tiempo he escuchado mucha similitud a la interrogante inicial... incluyendo predicas en congresos y demás..
      Ha sido de mucha ayuda..

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    2. Gracias Su por sugerirme esta página, soy fan de Núñez desde antes que estuviera en FACE!!!

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    3. excelente, claro y al punto!!

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    4. Betzabe Gina Mendoza Jaimes24 de abril de 2010, 14:20

      buenas tardes hermano,muy buenos sus consejos.felicitaciones,soy su admitadora.

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    5. Es muy gratificante leer lo que usted escribe Pastor, un Abrazo y que Dios lo Bendiga

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    6. Una explicación!!! muy buena... :)

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    7. Cada dia más admiro Dios! él nos dió la habilidad de decidir, de pensar, de escojer nuestra pareja!!!

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