Maltratada por la pareja de mi madre

PREGUNTA

“Mi problema es el siguiente. Soy una joven que trabaja en el día y en la noche estudia. Para mí es muy agotador. Vivo con mi madre y mi hermano mayor. Mi padre no vive con nosotros debido a que era un mal padre y esposo. Luego de que mis padres se separaron, mi madre conoció a un hombre con el cual mantiene una relación, sin embargo, él es una persona de doble ánimo que hiere a mi madre verbal y psicológicamente. A mí me ignora porque le desagrado, a tal punto de que al llegar todos los días a mi casa ni siquiera me saluda y me desprecia todo el tiempo que pasa en casa. Él tiene 43 años y yo 19. Él no sabe más que detestarme. Si bien no es la primera vez que se enoja conmigo, es como las ondas del mar, algunos días puede hablar conmigo y otras despreciarme. Lo que me duele es que mi madre no quiere dejarlo, sino que permite que el me maltrate, eso me hace sentir muy mal, no entiende que al ser su hija merecería su preferencia.

Además a mi hermano no le importa esto que a mí me sucede, sino que cada día que viene comparte y ríe con él, sin siquiera cuestionar lo que él hace conmigo.

Además en mi casa nadie trabaja, mi madre siempre ha sido dueña de casa y mi hermano ya cumplió un año que no trabaja. Mi padre da una mínima pensión alimenticia por mí, lo cual no cubre ni la tercera parte de los gastos, por lo que me veo en la necesidad de aportar a mi casa con parte de mi sueldo. Me siento complicada con la situación en la que me encuentro. Cada noche, después de trabajar todo el día y luego de ir a la universidad, llegar a mí casa es una verdadera pesadilla. No sé qué hacer y le rogaría que me diera algún consejo”.





RESPUESTA

Apreciada amiga:

En primer lugar, siento mucho que estés viviendo esta situación. No es agradable ser maltratada, y menos no ser protegida por quienes tienen el deber moral de hacerlo.

Tu madre

Siento simpatía por tu madre, ella es codependiente de la violencia. Tuvo un esposo maltratador y ahora ha elegido a un compañero con características similares. Lamentablemente, esto es más común de los que te imaginas. Las personas se hacen dependientes de una relación malsana. En cierto modo, son víctimas de sus malas decisiones, y se van enredando en relaciones destructivas de las que no terminan de salir, y lamentablemente, a su paso, arrastran a otros.

Tu madre necesita ayuda, pero no tuya, sino de otra persona. Tu labor es decirle, pero no puedes hacer mucho más. En casos como éste y otros similares, los familiares son los menos indicados para ayudar, fundamentalmente por dos razones: a) son parciales, es decir, no son lo suficientemente objetivos para guiar, y b) a menudo los familiares no son escuchados.

Una estrategia que puedes utilizar para acercarte a ella es pedirle a alguna amiga de ella, una vecina, alguien de la iglesia, o cualquier persona que de un modo u otro tenga influencia en ella, que le hable. A menudo, las víctimas de violencia suelen escuchar más a extraños que a propios.

Tu hermano

Por lo que me cuentas, tu hermano es mayor, por lo tanto, debería trabajar. Se ha convertido en un zángano profesional, cosa más habitual de lo que te imaginas especialmente en el contexto de hogares disfuncionales. Es una lástima que no trabaje, y no debe ser por falta de trabajo, porque el que quiere trabajar aun limpiando calles puede hacer algo.

En cierto modo, él repite con tu madre y contigo, el modelo de violencia que aprendió de su padre. Lo lastimoso del asunto es que no se da cuenta, y tiene el potencial de convertirse en un abusador.

Los hijos de maltratadores generalmente, a menos que exista una ayuda de por medio, tienden a convertirse en personas abusadoras. Por esa razón, tu hermano es una bomba de tiempo que puede reventar en cualquier momento.

Tu maltratador

La pareja de tu madre te maltrata, simplemente porque es un hombre violento. Esto que digo no es una tautología ni una redundancia.

Una de las características principales de la violencia es el afán de poder y la necesidad de controlar. Él ha visto en ti a una persona que no puede manejar, por lo tanto, te has convertido en una persona poco atractiva para él, un desafío para su poder. Eso implica que su violencia puede ir en aumento, precisamente porque no puede controlarte.

Además, por lo que le dices a tu madre, eres potencialmente, la persona que podría alejarla a ella de él, eso lo convierte en alguien potencialmente peligroso para ti. Puede, fácilmente, en una arranque de furia pasar de la agresión verbal a la agresión física o sexual, puesto que tú no estás entrando en su marco referencial y no aceptas las reglas que él ha impuesto.

Seguramente, más de alguna vez se ha dado cuenta que tienes influencia sobre la madre, por esa razón, te ataca y su objetivo es lograr que tú también caigas bajo su juego de control y poder. No lo hace con tu hermano, porque en temas de violencia, tu hermano es su aliado, lo que hace la situación más peligrosa.

¿Qué hacer?

1. No puedes hacerte responsable de las decisiones de tu madre. Puedes lamentar todo lo que quieras, pero eso no va a solucionar el problema. Para salir de esto, tú no eres la consejera adecuada. Eres hija, por lo tanto, parcial. Tu madre necesita escuchar a otras personas. Como ya te mencioné puedes usar la estrategia de utilizar a personas que eventualmente tengan algún tipo de influencia en ella, y a partir de ese contacto, lograr que le hablen. Lamentablemente en este tipo de situaciones las víctimas suelen escuchar más a las personas foráneas que a la familia.

2. Es tu madre la que debe pedir ayuda, mientras ella no entienda la situación en la que está, no hay mucho qué hacer. No puedes obligarla a pedir ayuda, a menos que esté en peligro su vida, en ese caso, tienes una responsabilidad moral de hacer una denuncia a la policía. Pero, debes hacerlo siempre con dirección y guía de algún especialista en el tema, porque las víctimas de violencia corren más riesgo cuando piden ayuda.

3. En relación con tu hermano, trata de hablar con él. Pero no en tu casa, invítalo a un lugar neutral, un parque, un restaurante  o algún lugar público. Si no quiere, entonces, escríbele una carta donde le digas claramente lo que te hace sentir que no te defienda y señálale cómo él está repitiendo un ciclo. Luego, dependiendo de la reacción, aléjate de él. Tienes que poner límites.

4. En relación a tu agresor, no lo encares, eso sería dar pie para que tenga un grado mayor de violencia. Dile a tu madre que no permitirás que te maltrate más. Pero, no te acerques, mantente lejos, eres potencialmente una víctima y él podría aumentar sus agresiones pasando de la agresión psicológica a la violencia física. Eres un desafío para su poder, y buscará la forma de doblegarte.

5. Lo mejor que puedes hacer es irte de tu casa, es una decisión radical, pero necesaria. Eres adulta, tienes un trabajo, eres estudiante. Busca a una amiga con la cual alquilar un departamento, o por último, vete a vivir sola. Aún en una pieza estarás mejor que en el clima emocional tenso que estás viviendo. Tal vez si te vas, tu madre reaccione ante esta situación y tome el peso de lo que está pasando.

6. Pide ayuda, eres una víctima de violencia, y es imposible que no tengas algún daño emocional. Si no tienes recursos para contratar a una psicóloga, busca algún grupo de apoyo para víctimas de violencia. Hay ONGs que hacen esta labor, o organismos gubernamentales. Pero no dejes de pedir ayuda, porque corres riesgos, entre ellos el más grave en tu caso, que elijas como esposo o pareja a un hombre maltratador.

Conclusión

Las personas no suelen entender cómo se gesta el ciclo de la violencia. Pero, lamentablemente la violencia se repite de padres a hijos, y se van dando ciclos que no terminan, hasta que alguien dice basta y decide pedir ayuda para romper este ciclo destructivo.

Nunca se debería minimizar la violencia. Muchas personas suelen creer equivocadamente que cuando no hay golpes, no hay violencia. Eso es un error. La violencia se manifiesta de muchas formas y la agresión verbal es tan grave como la violencia física, y en muchos casos, el daño que provoca a largo plazo es mayor, deteriorando no sólo la vida emocional, sino que en muchos casos, destruyendo la fortaleza interior y los mecanismos de auto protección.

Es preciso pedir ayuda. Cuando alguien pide ayuda tiene la mitad de la respuesta, porque al menos inicia un proceso en que puede salir de la situación en que está.

Espero que puedas salir de allí y comenzar una vida diferente, alejada del foco de violencia en la que vives.


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Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez
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