¿Qué hago si no me gusta como es mi esposo?


“Quisiera decirle a mi marido, pero hay sensaciones que pierden su valor en cuanto las convertimos en palabras” (Elvira Lindo)

“Estoy casada hace 13 años y hace 12 años que vengo hablando con mi marido de cosas que me molestan de él. Por ejemplo, no arregla la casa, no se encarga de las cuentas, nada de lo que empieza termina, hace la merienda y deja todo en la mesa, no lava lo que ensucia, nuestra vida es rutinaria, no es ambicioso en el buen sentido de la palabra, le pido que venga de trabajar y se bañe, se baña a las 22 horas. No me sostiene cuando estoy afligida y muchas cosas más. A veces siento que estoy casada con un niño, nos amamos, pero estas cosas han empezado a quebrar algo en mi. Hace 12 años que le digo que me molestan estas cosas, en todo ese tiempo hemos hecho terapia de pareja para no separarnos, pero cambia un mes y luego todo sigue igual. Puedo decir a favor de él que es un buen padre y trabajador, (sólo en su trabajo). Él dice que me ama y yo siento que es real, pero no entiendo su forma de amar. Estoy pensando en separarme, pero no sé si son motivos para hacerlo, porque no me pega, no hay abuso verbal, no me engaña. Me siento muy angustiada”.

Respuesta

La descripción que das, evidentemente, no es agradable, así que no pretendo cargarte más con algunas cuestiones porque vienes sufriendo hace doce años de lo mismo.



Límites y “decir”

Un problema común en muchas parejas es la dificultad que tienen para poner límites. Uno de los errores que has estado cometiendo todos estos años es que te has limitado a “decir” lo que no te gusta, pero no has puesto límites. Así que tu esposo nunca se ha tenido que ver confrontado con las consecuencias de sus acciones, salvo, seguramente, tus regaños y enfados porque él no hace lo que debería hacer.

Los límites no deben ser hacia él sino hacia ti. Eres tú la que debe establecer con claridad qué quiere vivir y qué no. Regañar, discutir, enojarse, no sirve de nada. Al contrario, a algunas personalidades lo único que hace eso es reforzarles su irresponsabilidad.

Te recomiendo que busques y leas el libro Límites de los Drs. Henry Cloud y John Townsend. En cualquier librería cristiana deberías encontrarlo. Estudialo, con lapiz y papel a mano para ir anotando aquellas cosas con las que te identificas y estableciendo en qué has actuado correctamente y en qué has fallado.

No puedes estar constantemente intentando poner límites a tu esposo, eso no funciona y además, desde el punto de vista ético y lógico, no es correcto porque él no es un niño, es una persona adulta que no se hace cargo de sus responsabilidades ni de lo que realiza.


No funciona decir, sino actuar.

En este caso debes actuar sobre tí mismo y establecer algunos criterios respecto a lo que se debe hacer.

Puedes decirle a tu esposo, por ejemplo: “Te pido perdón por haber sido regañona durante tanto tiempo y haber querido ponerte límites, sólo quiero que sepas que no voy a actuar más así, ahora trabajaré sobre mí misma. Eso implica, por ejemplo, que si no lavas lo que ensucias o haces la merienda y no limpias, la próxima vez cocinaré sólo para mi y los hijos, y cuando llegues tú tendrás que prepararte comida, y no haré más hasta que nos respetes”.

Probablemente, tu esposo que no está acostumbrado a que le digan eso, porque finalmente tú regañas y terminas haciendo lo que él no hace, no entenderá a buenas y primera, pero actúa haciendo lo que has dicho y poniendo el límite en ti que no estás dispuesta tolerar.

En relación al baño, por ejemplo, no es agradable estar al lado de una persona sucia, pero él no es tu hijo, así que no puedes controlar eso, pero si puedes decir: “Te amo, me gusta estar contigo, pero si no te bañas en el momento adecuado, entonces debes saber que me iré a dormir a la pieza de los niños o al sillón o a la pieza de los huéspedes” (esto último tú verás), el asunto es que tienes todo el derecho a establecer límites que sean adecuados para ti.


Funciones diversas

El otro asunto que me preocupa en tu carta es tu actitud un tanto maternal, porque no sólo lo tratas de niño, tú tienes la tendencia a actuar con él como mamá y eso no sólo no te corresponde, sino que además, deteriora tu relación matrimonial. No eres madre de tu esposo, eres su esposa, así que deja de apañarlo en cosas que no corresponden.

Sin embargo, noto un cierto sesgo machista en lo que escribes, porque esperas que él se haga cargo de cosas que supuestamente los hombres o varones deben hacerse cargo. Eso es no sólo un estereotipo absurdo, sino que tener ese tipo de expectativas deteriora las relaciones de pareja.

Pongo como ejemplo lo mismo que tú has señalado.

Arreglar la casa

Una cantidad enorme de mujeres sufre absurdamente porque espera que sus maridos sean fontaneros, carpinteros, albañiles y electricistas. Es decir, tener un macho al lado que sea capaz de solucionar todos los problemas de mantenimiento que surgen en la casa. Quiero decirte que eso es machista. No sé quién te lo puso en la cabeza, pero sólo esperarlo es absurdo, sino que te pones a ti misma una carga que no corresponde y a tu marido una presión inadecuada.

Algunos varones son expertos en arreglar cosas, les gusta, y además lo hacen bien. Otros son malos para hacerlo, y cada vez que lo intentan, en vez de arreglar, empeoran la situación haciendo que a la larga salga más caro. Y finalmente, hay otros, que simplemente, quieren llegar a su casa a descansar y les da lata tener que estar arreglando lo que se estropea. Si dices que tu esposo es trabajador en su trabajo y no en la casa, sospecho que es de este último grupo.

Deja de ser “pulga en el oido”. Conversa con tu esposo y hagan un presupuesto para arreglar lo que hay que arreglar. A menudo, sale más barato en términos de cansancio, costos y salud mental, contratar a alguien que arregle lo que se hecha a perder, que estar doce años como tú lo has estado, regañando con algo que no funciona. Hace doce años que deberías haberte convertido en experta en contratar a personas que te ayuden a arreglar lo que se estropea, y punto. Vive feliz y no seas “gotera continua” (Proverbios 19:13), porque no sólo vas a perder tu hogar, terminarás también enferma y agotada.

Encargarse de las cuentas

Del mismo modo como plantee antes, muchas mujeres esperan tener maridos expertos en finanzas. Quieren que sea él el que se haga cargo de las cuentas y ellas estar tranquilas sabiendo que todo ha sido pagado y listo.

Nuevamente, eso es machismo. Algunos varones les va bien haciéndose cargo de las cuentas, lo realizan de manera óptima y no se afligen. Otros en cambio, son pésimos para hacerlo. Olvidan boletas, no andan pendientes de pagar, y no porque no sean responsables, sino porque no tienen la habilidad para hacerlo.

Así que nuevamente, deja de quejarte. Establezcan un plan financiero. Si tú tienes la habilidad para encargarte de eso, hagan un presupuesto, y entonces, hazte cargo tú. En la actualidad existen muchas herramientas para no olvidarse. Los que tienen cuentas bancarias pueden establecer pagos automáticos para las cuentas que son rutinarias (agua, luz, gas, teléfono, etc.). Si no es tu caso, entonces, hagan un presupuesto de cuánto es más o menos lo que pagan mensualmente en los rubros fijos y aparten el dinero suficiente para pagar eso de manera oportuna y responsable.

Cuando mi esposa y yo nos casamos, el primer año fue difícil, porque mi esposa tiene serios problemas para comprar. Así que a menudo faltaban víveres, frutas y verduras, simplemente, porque ella no hacía provisión y si compraba no traía lo suficiente. Luego de regañar un año, de enojarnos, de discutir, pusimos las cartas sobre la mesa y ella me confesó que le molestaba comprar, que ir a la feria o al supermercado, para ella era un suplicio. Yo no tenía ese problema, así que desde ese día, esa fue mi responsabilidad. Hace 33 años que yo hago todas las compras en casa, y cuando salgo en algún viaje, hago las provisiones para comprar lo que sea necesario para que no falte en mi ausencia.

Pero a la inversa, pagar cuentas no es mi fuerte. Me carga tener que estar pendiente del recibo de la luz, el agua, el gas y el teléfono, pero ella es sumamente eficiente en todo lo que se refiere a dinero. Es ordenada, y lo hace bien. Así que pactamos, ella se encarga de todo lo que tiene que ver con dinero, pago de cuentas, diezmo, ofrendas, y yo vivo tranquilo. Así hemos funcionado bien por años, ahora tenemos un sistema de pago automático con el banco y nuestra cuenta bancaria, así que el asunto es más sencillo.

Lo que quiero decirte es que dejes de regañar. Enfócate en soluciones. Establece los límites de lo que él hace bien y lo que tú haces bien, y cada uno haga su esfuerzo en el ámbito donde mejor se desempeña. Te ahorrarás palabras enojosas y horas de estrés.

Rasgos de personalidad

Hay otras cosas que necesitan un tratamiento diferente. Por ejemplo, hablas de alguien que empieza y no termina. Si te refieres a “arreglar la casa”, es comprensible si no le gusta o no quiere hacerlo porque no es lo que desea hacer en su casa.

Sin embargo, si es procrastinador, es decir, una persona que siempre posterga, que no encara, y que no asume responsabilidad de lo que hace, estamos ante un problema de personalidad, y eso, no lo vas a solucionar tú, ni aunque fueras psiquiatra, psicóloga, orientadora familiar o trabajadora social. No puedes hacerlo, porque nunca tu esposo (y eso vale para los hijos), pueden ser tus pacientes, ni aconsejados ni orientados.

Él debe entender que tiene un problema de personalidad que lo hace postergar y no terminar lo que comienza, o no tener ambición en el buen sentido de la palabra.

Para poder ayudarlo, él necesita un especialista. Lo que puedes hacer es persuadirlo a pedir ayuda. Y he usado la palabra persuadir, porque no tienes derecho a disuadir (es decir a obligar).

Si tu esposo tiene un problema de personalidad, que es lo que imagino al leer lo que has escrito, sólo un especialista puede ayudarlo, no tú, aunque te cueste aceptarlo. No es tu paciente, busca la manera positiva de convencerlo de que precisa ayuda.

Divorcio

Si no quieres seguir con tu marido, es tu derecho. El matrimonio es un pacto de amor no una cárcel. Así que si quieres irte, hazlo, pero antes te ruego que consideres lo siguiente.

Aceptar lo aceptable


Hay cosas con las que se pueden vivir y otras que no son aceptables. Por ejemplo, es posible vivir con alguien que no limpia lo que ensucia, pero no con alguien que sea violento; es posible quedarse al lado de alguien que no sea cuidadoso en el orden, pero no al lado de alguien que te engaña.

Evalua lo que puedes aceptar y vivir con ello, y sopesa lo que tienes con lo que no tienes.

Tu esposo no ayuda tanto como quisieras, pero no te trata mal. Tu esposo no limpia lo que ensucia, pero es buen padre. Tu esposo no arregla cosas en la casa, pero es un buen trabajador y responsable. Es decir, ponlo en una balanza y piensa lo que tienes, no lo que no tienes.

Evalúa lo que tienes

No cuentas nada de ti, pero supongo que coincidirás conmigo en que no eres perfecta. También tienes tus errores y probablemente no los estás asumiendo.

Pon las cartas sobre la mesa. Tu eres alguien que ha estado rezongando por 12 años, y tu esposo se ha quedado, no te engaña y te ama. ¿No será que con eso te está diciendo algo?

Si estuvieras con un hombre que te maltrata y que además es sinvergüenza, sería el primero en decirte ¿qué haces en esa relación tóxica?

Si vivieras con una persona que te engaña y además no es buen padre, no dudes que te diría que quedarte en esa relación es poco sabio y destructivo.

Así que evalúa lo que tienes.

Si tu esposo es un buen padre y trabajador, tus hijos no entenderán tu separación, al contrario, te juzgarán y mal.

En cambio, si tu esposo fuera maltratador y engañador, y tú te quedarás con él tus hijos no lo podrían entender y al contrario, te juzgarían por haber sido irresponsable al quedarte a su lado.

Si después de lo que te digo quieres irte, es tu derecho, pero piénsalo bien. Porque de no variar tus expectativas puedes verte algunos años más, sola, rumiando tristezas y mucho, mucho más angustiada de lo que ahora estás. Nunca encontrarás a alguien perfecto, pero tampoco, nunca tú serás la mujer perfecta para nadie. Las buenas parejas se forman con personas que son realistas y aprenden a aceptar lo aceptable y vivir de manera sabia con lo que es difícil, aprendiendo a valorar lo que tienen, no lo que no tienen.

Así que elige.

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4 comentarios:

  1. ¡Qué respuesta! ¡Me encantó!

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  2. Libro Límites de los Drs. Henry Cloud y John Townsend http://adf.ly/1VQm31

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  3. Hola,he llegado a este blog buscando algún comentario de alguien que viva una situación similar a la mía y esta fue algo parecida. Estoy casada hace 10 años, y mi matrimonio creo que está agonizando desde hace varios años. Mi problema también es el de quejarme y pedir ayuda y consideración a mi esposo con las tareas de la casa y con nuestra hija. Desde siempre la que trabajo con un salario fui yo, la casa que habitamos es de su padre, yo pague siempre todo, desde la boda, reparación de la casa, muebles,electrodomesticos, y desde entonces siempre fui el sostén económico de la familia. Él cuidaba mediodía a nuestra hija el resto iba a una guardería, yo regresaba y tenia que hacer todas las tareas domésticas, desde de comprar los viveres, cocinar para el día síguiente para que no tenga que cocinar, ya que sólo hace una comida y deben tener una dieta variada. Lavar los tratos, ver que la niña hiciera sus tareas, ver si tenia uniforme limpio, bañarla, etc. Los fines de semana me la pasaba limpiando. Su única ayuda era algunas veces buscarme al trabajo pero sino siempre me maneje en bus publico. Nunca me pude capacitar para mejorar profesionalmente, no podía si quiera comprarme una blusa porque mi prioridad siempre fue mi hogar y el dinero de un solo sueldo apenas alcanza para vivir. Esto fue provocando un desgaste enorme en mí, siempre pidiendo que piense en mi, que tenga consideración por mi esfuerzo que me ayudara, que hiciera algún trabajo él por su propia autoestima, el es albañil, pintor, tiene todas las herramientas pero me decía que al cuidar a nuestra hija no podía hacer nada, abandonó su carrera de contador a 4 materias de recibirse. Yo siento que es una carga para mí, es como un niño, todo tengo que hacerle notar, hasta con el cuidado de su salud. Su argumento es que el pone la casa y que yo debo pagar por todo lo demás. Finalmente decidí renunciar a mi trabajo para pasar mas tiempo con mi hija, ya que no me gustaba como la trataba, sin ternura, rígido como un militar, no comía con ella porque le molestaba que hable mucho, en fin no aguanté más y solté el trabajo ahora lo hago en forma independiente. Por supuesto el ingreso es la tercera parte de lo que ganaba antes, él comenzó a realizar algunos trabajos eventuales, pero no nos alcanza más que para lo más básico y me dice que me conforme así sino que vaya a trabajar más horas. El padre con quien supuestamente son socios vive de rentas y retiro, está en muy buenas condiciones pero no nos ayuda en nada siendo que mi esposo le trabaja para él. En fin no sé si es motivo para separarse pero la verdad no aguanto más su falta de pespectiva, de iniciativa, de consideración, es muy egoísta siempre antepone su comodidad antes que de su propia hija. Al renunciar a mi trabajo se me hace difícil separarme y alquilar y mantener a mi hija, es lo que me hace dilatar la decisión, pero ya no lo amo, solo me mantiene cerca mi hija y el cariño o costumbre de tantos años. Me podrías dar tu opinión.

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  4. LA SOCIEDAD TIENE UN PROBLEMA (QUE LAS MUJERES QUIEREN VIVIR COMO REINAS Y LOS HOMBRES COMO MACHOS) Y ESE PRESISAMENTE ES EL PROBLEMA CON EL CUAL CHOCAN LAS RELACIONES SIN SABERLO O! IGNORANDOLO. Esto es para todos lo que leen esto y puedan abrir los ojos.

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