¿Qué hacemos si el tiempo se nos está pasando?






“El tiempo pasa, siempre acaba pasando, es sólo una cuestión de tiempo”.
(Jorge Wagensberg)

Pregunta

“Somos tres amigas que estamos atravesando una crisis en común y por eso le escribimos. Las preguntas que tenemos son:

1. No sé si es mi personalidad o qué, pero ya tengo 30 años y no he tenido ningún novio, sé que por ahí hablo mucho pero no sé qué hacer para seguir esperando. ¿Dios se habrá olvidado que me gustaría formar una familia?

2. Tengo la mala suerte que se enamoran de mí los hombres casados y los niños (15 a 20 años) y yo tengo 26 años. Sé que he tomado malas decisiones (nunca estuve con un hombre casado) pero estoy entrando en la etapa de no creer en el amor y que nada tiene sentido.

3. Estoy angustiada por la espera de conocer a alguien que me dé seguridad o que me guste. No sé qué pasa, pero no logro entablar una conversación que no sea superficial con hombres. Nunca tuve novio y eso me genera más miedo.

Tenemos en claro (o por lo menos lo intentamos) los principios de Dios en nuestras vidas, sabemos que los tiempos de él no son los nuestros y que él tiene un plan. Pero ¿cuánto más debemos esperar? Estamos cansadas y por momentos queremos tirar todo por la borda”.
Respuesta

Apreciadas amigas:

En primer lugar, muchas gracias por la confianza al escribir, algo, que sin duda sé que genera mucha ansiedad y angustia. Ustedes representan a miles de personas que están en la misma situación, especialmente mujeres.

En los últimos años han aumentado de manera exponencial la cantidad de mujeres solteras y no porque no existan varones, sino porque al mismo tiempo de aumentar las mujeres solteras, ha crecido enormemente la cantidad de varones que rehúyen el compromiso o le temen al matrimonio. Por un lado, miles de damas que quisieran formar una familia y tener una pareja estable, y, por otro lado, miles de varones que cada vez desconfían más del matrimonio, la pareja y el compromiso.

No les digo esto para que se consuelen, sino para que entiendan que el problema no es sólo de ustedes. Estamos viviendo un momento histórico difícil y cada vez es más complejo entender el fenómeno, por los múltiples factores que inciden en el mismo.

Pero vamos por parte.

 

El rol de Dios


Creo que las tres tienen un concepto equivocado sobre Dios. Están esperando, como muchas personas, que sea Dios quien les de pareja o al menos, le muestre a una.

Es muy común en contextos cristianos, especialmente de influencia calvinista, creer que Dios tiene el dominio completo sobre todo lo que nos pasa, no obstante, esa es una idea que no tiene fundamento bíblico y que, además, induce a errores garrafales en nuestro desarrollo como humanos.

Dios no nos da pareja.

Digámoslo de otro modo: Dios no es casamentero.

Seguramente en esta idea les han citado alguna vez el versículo “lo que Dios juntó no lo separe el hombre” (Mateo 19:6; Marcos 10:9), concepto romántico que es repetido vez tras vez en las bodas, pero que lamentablemente, para desilusión de muchos, no está en los manuscritos más antiguos, por lo tanto, es una interpolación. ¿Cómo explicar los fracasos matrimoniales en el contexto de un Dios que supuestamente une parejas? ¿Cómo entender que algunas personas que desean desesperadamente tener pareja Dios parece haberlas olvidado? ¿Cómo es que se unen personas en matrimonio y son tan destructivas y tóxicas el uno para el otro? ¿Será que Dios se equivoca?

Dios no une parejas. Nunca lo hizo en el pasado y no lo hará hoy ni en el futuro. Sería una falta de respeto a la inteligencia humana y una intromisión en los asuntos humanos que iría en contra de la justicia y el derecho que nos cabe a cada ser humano de decidir por nosotros mismos.

Si Dios ha prometido darnos discernimiento (1 Reyes 3:11, 4:29; Proverbios 2:3; Daniel 1:17; Hebreos 5:14; comparar con 1 Corintios 12:10), es decir, la capacidad de percibir cuando estamos errados y qué es lo correcto e incorrecto, pero debemos con paciencia, ejercitar el discernir. No es cosa de intuición sino como dice el libro de Proverbios, de sabiduría que se adquiere en el contacto permanente con la voluntad de Dios, en el caso de los creyentes, en el estudio de la Palabra que nos da los principios de acción. En ese contexto está la promesa de la sabiduría (Santiago 1:5), que Dios espera que la pidamos para aprender a elegir de manera correcta.

Dios, además, ha prometido darnos paciencia (Colosenses 1:11), no sólo para aprender a esperar el momento adecuado para tomar decisiones, sino para no dejarnos arrastrar por la ansiedad y la impaciencia, porque hacerlo, es arriesgar el tomar pésimas decisiones.

Dios nos ha dado libertad (Gálatas 3:13), y es nuestra responsabilidad ejercerla de una manera tal que traigamos a nuestra vida alegría y no tristeza. Dios no elige por nosotros, si lo hiciera, perderíamos el don más precioso de la humanidad que es precisamente el ser libres de poder escoger qué queremos hacer con nuestras vidas. En ese contexto, Dios difícilmente elegiría por ustedes una pareja, hacerlo sería un atropello a la libertad que él mismo les ha entregado y por lo tanto un error grave de justicia. Dios nos da libre albedrío, las decisiones son nuestras siempre, en todo.

Pueden orar para pedir sabiduría, discernimiento y capacidad para tomar las mejores decisiones. Dios puede dar lo que ha prometido. Pero, sin lugar a dudas, la decisión que tomen será su responsabilidad y no de Dios que nunca decidirá por ustedes, y menos en un tema tan personal como es la elección de la pareja.


Dejarse de lamentar y ponerse en campaña

Hace mucho rato que vengo hablando de “ponerse en campaña” para buscar pareja. Muchas solteras y solteros me miran divertidos como si estuviera bromeando, pero hablo en serio. Tenemos que hacernos cargo de nuestra vida y no esperar que sean las circunstancias las que dicten lo que debe ser nuestra experiencia de vida.

No podemos lamentarnos de no tener pareja y no hacer nada para tenerla. Es preciso actuar. Participar en actividades donde existan potenciales pretendientes, buscar lugares donde se reúnan solteros con las características que buscan, etc. En otras palabras, dejar la pasividad y poner manos a la acción.

Al decir “campaña” hablo de ser proactivos y hablar de lo que quieren. Decir a quien esté interesado que ustedes no buscan pasar el rato ni entretenerse sino tener pareja, alguien que las acompañe el resto de la vida. Seguramente los inmaduros saldrán corriendo y a esos no hay que hacerles ni duelo, mejor que se vayan, pero de pronto se encontrarán con adultos que si querrán saber y se interesarán en personas seguras de sí mismas que saben lo que quieren.

En la cultura occidental, de gran influencia sexista y machista, se ha enseñado tácita y abiertamente que la mujer debe esperar que llegue el “príncipe azul” (supongo que a estas alturas no les interesa si es amarillo, negro o café), pero eso es una bobería. La mayoría de los cuentos de hadas son tonterías donde el sexismo y el machismo es disfrazado. Si quieres algo, trabaja para obtenerlo. En la congregación donde asisten, no hay suficientes jóvenes o ya los conocen a todos y no les interesa nadie, pues bien, sálganse de allí y vayan a otra parte. Si en los ambientes donde se relacionan pasa lo mismo, es hora de explorar otros lugares. Quedarse a rumiar penas esperando que el susodicho les caiga del cielo no sólo es infantil, a la larga, es irresponsabilidad con la propia vida. La existencia humana es lo suficientemente complicada como para hacerla más difícil esperando que las cosas sucedan porque si, sin que hagan nada para que sea diferente. En ocasiones tendrán que cambiarse de trabajo, de ciudad, de país incluso para conocer a quien puede ser el compañero de sus vidas. Por allí hay alguien buscándolas y no lo han encontrado, simplemente, porque están quietas esperando que llegue solo...

En muchos sentidos, la cultura hace más mal que bien. Pasó el tiempo en que las casamenteras buscaban parejas y el asunto era responsabilidad de los padres. Ahora es como siempre debió haber sido: Responsabilidad completa de ustedes. Elegir a quien va a ser el compañero de sus vidas.


Hablar mucho

Una de ustedes dice: “No sé si es mi personalidad o qué, pero ya tengo 30 años y no he tenido ningún novio, sé que por ahí hablo mucho pero no sé qué hacer para seguir esperando”.

Quiero decirte que TODAS las mujeres hablan mucho. Es parte de la formación y del género. Así han sido educadas y aprenden, y algunas, ¡vaya que saben hablar! Pero, ese no es el problema.

Muchos varones no se preocupan si su compañera habla mucho en tanto, lo escuchen también. Hablar es importante, pero, también lo es escuchar con atención, y no te olvides que los varones hablan menos, pero el mejor elogio que puedes hacerle a un hombre es que cuando quiera hablar, simplemente, lo escuches, con atención, sin interrupciones para contarle tus anécdotas e impresiones. Cuando un varón se sabe escuchado, entonces, no está preocupado de si su pareja habla o no.

Ahora, si hablas, pero no escuchas a nadie, entonces, tienes un problema de verborrea que se resuelve con ayuda, en algunos casos profesional, porque algunas personas hablan más de la cuenta por ansiedad, porque temen que si no expresan lo que sienten no serán comprendidas o atendidas, lo que no es cierto. Por lo demás, la principal persona que tiene que entenderte eres tú misma. El resto, la mayoría de las veces es espectador y no tiene la menor idea de lo que te pasa, y aun cuando se lo expliques. Cálmate, respira profundo, y aprende a hablar lo que debas, cuando debas y como debes.

Y lo mismo que ya hemos dicho déjate de esperar y pensar que Dios se ha olvidado de ti. No se trata ni de esperar porque no eres maniquí para que vengan a elegirte ni eres un objeto sin voluntad para que Dios elija y decida por ti.


Creer en el amor

Otra de ustedes dice que: “Tengo la mala suerte que se enamoran de mí los hombres casados y los niños (15 a 20 años) y yo tengo 26 años. Sé que he tomado malas decisiones (nunca estuve con un hombre casado) pero estoy entrando en la etapa de no creer en el amor y que nada tiene sentido”.

Quiero decirte que estás siendo muy radical y drástica. ¡No creer en el amor! Eso es un exceso y una exageración. ¡Que nada tiene sentido! Supongo que estás bromeando. No puedes reducir toda tu vida a una pareja, eso lo contestaré al final.

Primero, si se acercan a ti jóvenes de menor edad que tú es por dos posibles razones, una que eres muy jovial y agradable, y los más jóvenes no se interesan en personas amargas y graves. La segunda, es que puedes tener una actitud maternal, en ese caso, es obvio que jovencitos se acercarán porque las mamás siempre son atractivas.

En el caso de hombres casados, puede ser por lo mismo, o porque como eres jovial te acercas a todos y haces que muchos varones aburridos o frustrados en sus matrimonios pongan sus ojos en ti.

Vamos por parte. No es problema que tu pretendiente sea menor que tú en tanto la diferencia de años no sea mayor de 5. En algunos casos, por tu madurez muchos se interesarán, especialmente, los que están aburridos de tratar con chicas que tienen la misma edad de ellos y se comportan de manera infantil. Así que tienes 26 años, todos los de 21 para arriba son un buen prospecto, siempre que tengan sus vidas definidas y un proyecto de vida claro, de otro modo, que terminen de criarse, no eres su mamá.

En caso de casados, la respuesta es obvia, es un problema y no sólo terminas siendo desvalorada, sino tratada no como la persona más importante. No es problema que un divorciado se fije en ti, siempre y cuando su vida esté resuelta y no tenga atados que lo anclen a otra relación. Eso es muy importante, de otro modo, tienes que cargar con responsabilidades que a tu edad no te corresponden.

El amor es una de las experiencias de vida más gratificante que existe. Renunciar al amor es abortar de la vida. No tiene sentido hacerlo. Nunca hay que renunciar a amar. No es lógico ni es sano. Que no puedas encontrar en este momento a alguien para amar, no significa que debas escribir en tu vida una novela de terror.
Angustia 

Una de ustedes señala estar “angustiada por la espera de conocer a alguien que me dé seguridad o que me guste”. Es preocupante sentir angustia por algo que no es necesario.

Voy a decirlo con toda claridad. Una pareja es lo ideal, pero no es una necesidad básica ni para vivir ni para ser feliz. Eso lo hemos creado culturalmente.

Las necesidades para vivir son agua, comida y abrigo. Agua para no morirte de sed, es fundamental, porque somos básicamente líquido. Comida para no fallecer de inanición, comer para sobrevivir no para satisfacer necesidades ficticias, de otro modo, terminas comiendo demás. Abrigo, para no perecer de frío o calor, es un sistema de protección, eso incluye la casa y la ropa. Tiene que ser funcional y no estrambótico. La ropa es para satisfacer una necesidad, no hacer de esa necesidad el centro de la vida, por eso que quienes no lo entienden hacen de casa y ropa algo que no debe ser y terminan convertidas en personas que pierden el rumbo. Esas son las necesidades básicas, todo lo demás es prescindible, y eso incluye pareja. Hacer depender la felicidad personal de una pareja no sólo es absurdo, sino que les pone una carga que les impide disfrutar de la vida mientras llega o encuentran al que será o no el compañero de sus vidas.

Cuando entras en un camino de angustia es porque le estás dando a algo prescindible una importancia definitiva y que, a la larga, no es lógica. Puedes ser feliz con o sin pareja. Lo importante es que no limites tu felicidad y plenitud a ese aspecto, sino a la paz que da el vivir conforme a un proyecto de vida satisfactorio y pleno. Si me dicen que el único proyecto de vida que tienen es casarse y formar una familia, entonces, su vida necesita más amplitud porque se han limitado a sólo un aspecto.

En el decir de Walter Riso: “La ‘desesperación por ser felices”, paradójicamente, nos hace infelices: la obsesión por la alegría nos quita energía y capacidad de disfrute y, sobre todo, estresa”.[i] En esa tesitura están ustedes, sin disfrutar por las ganas de ser felices, con una ilusión que sólo está en sus mentes.
Conversaciones superficiales

Luego agregas: “No sé qué pasa, pero no logro entablar una conversación que no sea superficial con hombres”. En general muchos varones, son bastante superficiales, especialmente en su relación con las mujeres. Como están tan nerviosos como ustedes al conocer a alguien, entonces, terminan diciendo lo que sea con tal de esconder su nerviosismo.

Lo importante es que tú definas qué tipo de varón quieres para tu vida. No siempre encontrarás a alguien que hable lo que a ti te interese, eso es difícil, pero al menos, podrías interesarte en lo que le interesa al varón con el cual estás hablando. Si les das la oportunidad, muchos varones pasarán de lo superficial a lo verdaderamente importante cuando se den cuenta que en realidad les están escuchando. Si alguno sigue siendo superficial, aun cuando lo estás escuchando, entonces, sonríe, despídete y mándalo a la punta del cerro, los superficiales son peligrosos porque no toman nada en serio y supongo que quieres a alguien que si actúe con seriedad en su vida.

El filósofo alemán F. Nietzsche solía decir que “el matrimonio es una larga conversación”, y tenía razón. No podemos estar en pareja con alguien con quien no hablemos. Para encontrar a alguien interesante con quien puedas entablar diálogos fructíferos y profundos, entonces, visita los lugares donde esa gente se reúne. Al bar de la esquina generalmente van los que no tienen nada más que hacer que juntarse a conversar superficialidades, no digo que vayas a un bar, es una analogía.

Seguramente en clubes con intereses varios, encontrarás a gente mucho más interesante que la que se reúne a no decir nada. A mí personalmente, una de las razones porque no me gustan las fiestas, es precisamente, porque allí suelen reírse de nada y hablar en vacío (digo yo), es decir, sin tener nada interesante que aportar. Por eso cuando tengo que cumplir algún deber social (fiestas de bodas o cumpleaños), y es importante que vaya, lo primero que intento saber es quién estará para asegurarme si tendré o no una conversación interesante con alguien. Busca, ve a lugares donde hay personas interesantes que hablarán lo que a ti te pueda interesar. No te quedes esperando. Eso no es sabio y no ayuda.

También implica que tú tienes que tener algo interesante que conversar. El asunto es recíproco.
Miedo

Dices al final: “Nunca tuve novio y eso me genera más miedo”, algo similar ha dicho otra de ustedes. Eso es delicado, me refiero al temor.

Primero no haber tenido novio, es en muchos sentidos, una ventaja. Todo es exploración y posibilidades, en muchos aspectos no están marcadas por experiencias difíciles o complejas que les podrían impedir tomar una buena decisión.

Lo segundo es preocupante. El temor paraliza. Hace que las personas dejen de pensar de manera cuerda o racional. Comienzan, por miedo, a dejar de tomar decisiones o simplemente, a retraerse al grado de que no son capaces de elegir de manera adecuada. El miedo es mal consejero. Las personas que se dejan guiar por el temor se convierten en infelices, porque la felicidad es lo contrario del temor. Nada hay más inmovilizador que el miedo.

La mayoría de los miedos son producidos por nuestra mente y son irracionales. Es preciso hacer higiene mental para quitar esos temores sin fundamento. ¿Temor a equivocarse? ¿Y qué? Aprende y continua. La vida no se acaba por un error. ¿Temor a elegir al pastel de la clase? Bueno, si te equivocas, mándalo a la punta del cerro, sonríe y sigue viviendo en paz, sin culpa que no sirve.

Como diría Gandhi: “La libertad no vale la pena si no conlleva el derecho a errar”. Equivocarse no es un error en sí, al contrario, podría ser una excelente oportunidad de aprendizaje, siempre y cuando estemos dispuestos a aprender.

Un sin número de temores se fundamentan en creencias irracionales, tal como algunas que ustedes expresan en su carta. Cuando se libren de esas ideas sin fundamento también se diluirán los miedos.

¿Miedo a no amar? Eso es absurdo, se puede amar, aun estando soltero y ser feliz. ¿Miedo a quedarse sola? Muchas personas solas han logrado construir vidas felices, plenas y útiles cuando han dejado el miedo a un lado. ¿Qué es lo peor que podría ocurrir? ¿Quedarse sin pareja? Eso no es lo más malo, muchos han logrado vivir sin pareja, no es lo esencial, es deseable, pero no prioritario para ser feliz.
Ser feliz sin nadie

Cuando comenzamos a pensar que seremos felices sólo si tenemos a una persona a nuestro lado como esposo o esposa, entonces, le ponemos un lastre afectivo a nuestra vida. La soledad no es mala en sí. Las personas que han hecho de la soledad un drama es porque en el fondo nunca han aprendido de sí mismas ni de gozar del privilegio de vivir de manera plena sin tener necesidades creadas artificialmente. La felicidad no pasa por tener hijos o marido, sino con sentirse plena, útil y capaz de dar amor de manera incondicional a todos los que nos rodean. Es el afán de recibir el que hace que muchos pierdan el norte.

Como diría Rafael Santandreu: “El amor más auténtico (y más funcional) no tiene que ver con la dependencia. Dicho de otra forma, que ‘amar’ no es ‘necesitar’. Cuando creemos que necesitamos pareja y no la tenemos, somos desgraciados”.[ii] Todo lo que sea depender de otra persona para que me haga pleno y feliz es un lastre que sólo consigue hacernos infelices.

Sufrir por no tener pareja es pavimentar un futuro de codependencia que no tiene nada que ver con una mente sana y saludable. Debemos aprender a estar solos, sin depender de nadie, sólo así seremos capaces de amar y de disfrutar de los pequeños placeres de cada día. “Una vida bien llevada —dirá Walter Riso— es aquella donde la alegría y el disfrute pesan más que el dolor”.[iii] En otras palabras, si permiten que el dolor por no tener pareja controle su vida, eso terminará convirtiéndose en un lastre que lastimará todos los aspectos de su existencia.
Conclusión

Lo que ponen al final de su carta es preocupante, porque no sólo no entienden el accionar de Dios, hacen depender su futuro de algo que no es bíblico ni lógico: “Tenemos en claro (o por lo menos lo intentamos) los principios de Dios en nuestras vidas, sabemos que los tiempos de él no son los nuestros y que él tiene un plan. Pero ¿cuánto más debemos esperar? Estamos cansadas y por momentos queremos tirar todo por la borda”.

¿Realmente lo tienen claro? Esa idea de un “plan de Dios para nuestras vidas”, aparte de ser romántica no tiene fundamento bíblico. ¿En qué parte de la Biblia habla de un plan de Dios para nuestras vidas? Si así fuera, no hay lugar para elegir ni para la libertad humana. Todo estaría pre trazado y sería absurdo hablar de libre albedrío y elección. Muchas de las cosas que decimos carecerían de sentido.

HAY UN SÓLO PLAN DE DIOS PARA NUESTRAS VIDAS: LA SALVACIÓN. Todo lo que Dios ha hecho, lo que hace y lo que hará tiene como único objetivo que nosotros seamos salvos. Nada más le interesa a Dios. Es su objetivo fundamental, aquello que da sentido a toda su intervención en la existencia humana. Suponer otra cosa es pensar en un Dios que no nos deja elegir. Por esa vía terminamos responsabilizando a Dios de todo, incluso de la muerte y de nuestros propios fracasos. En muchos sentidos, es una fe infantil e irracional.

Lo que Dios desea es que todas nuestras elecciones personales colaboren para que no nos alejemos de su plan que es la salvación humana. Dios quiere que vivamos la eternidad. ¿Cómo hacer el trayecto hasta allá?, esa es responsabilidad humana. Es nuestro proyecto de vida. Lo único que Dios quiere es que en el trayecto no te desvíes de la eternidad.

Por eso, que no tiene sentido ese “esperar” que mencionan, porque es pasividad. Dios no les enviará marido por correo ni mensajería puerta a puerta. Ustedes tienen que salir a buscarlo. Esa es su responsabilidad, algo que ya dijimos antes. Si quieren sabiduría, discernimiento, fortaleza, voluntad, pídanla a Dios y él se las dará, pero la decisión final de qué hacer será siempre de ustedes, de nadie más.

Cuando mencionan los “tiempos de Dios” están esperando un marido embalado por Amazon y enviado a su casa de parte de Dios, eso es infantil. Es una fe que no ha crecido. Dios nunca hará eso, no sólo porque no dignifica al ser humano, sino porque nos dio suficientes herramientas cognitivas para que seamos capaces de tomar nuestras propias decisiones.

Por eso que la última oración que escriben es preocupante en forma y fondo: “Estamos cansadas y por momentos queremos tirar todo por la borda”. ¿Cansadas de qué? ¿De esperar? ¿Quién les dijo que tenían que esperar? Salgan a buscar. Pónganse las pilas, dejen de lloriquear, oren, pero actúen. Dios no les enviará marido.

¿Tirar por la borda qué? ¿Sus principios? ¿Sus expectativas? ¿Sus vidas? ¿Sus valores? Eso es absurdo. No hay nada que tirar, más que los conceptos erróneos que tienen en su mente. Dios les dio inteligencia, úsenla.

Si tiran los principios al basurero, terminarán casadas con “el peor de la manada”, con el que nadie aguanta y eso significará que habrán valorado muy poco sus vidas.

Si bajan sus expectativas, terminarán conformándose con el peor del pueblo, el que nadie quiere, y sus vidas serán un desperdicio, terminarán hundidas en la frustración y la amargura, y eso, no será para nada feliz.

Si rebajan sus valores, lo único que lograrán es atraer a individuos que no los aguanta ni su propia madre. Perdedores que lo único que quieren es tener a mujeres sumisas y sometidas a su lado. El costo de unirse a un individuo así es muy alto.

Si tiran por la borda sus vidas, terminarán en el rincón de las casadas que están arrepentidas todos los días de su vida por haberse dejado engatusar por individuos que no las aman, no las respetan y las maltratan.

¡Levanten la frente! ¡Háganse cargo de sí mismas! ¡Dejen la auto conmiseración! ¡Sean felices, plenas, dichosas, alegres! ¡Diviértanse! ¡Viajen! ¡Conozcan gente, propónganse conocer a una persona nueva a la semana! ¡Pásenlo bien! Sean tan plenas que se conviertan en la envidia de casadas y solteras y les aseguro, que el día que se digan a sí mismas: Con marido o sin marido me he propuesto ser feliz y disfrutar la vida a pleno, entonces, serán la envidia de todos, y sin que se den cuenta llegarán varones a buscarlas, así como las moscas que se acercan a la miel, precisamente porque es dulce y apetecible (perdón la analogía, los varones no somos moscas, pero no lo van a olvidar).

La gente que se acepta, es aceptada.

Las personas que se aman, son amadas.

Los individuos que sonríen, no sólo dan envidia, atraen.


Las mujeres que son capaces de ser independientes, que miran el futuro con esperanza, con alegría, hace que los hombres seguros, con mirada de porvenir y que no quieren amargadas a su lado, las miren y se interesen.

Así que viajen, disfruten, vayan a espectáculos, paseen, jueguen, inscríbanse en cuanto curso exista, gocen cada minuto... y por allí, medio despistado encontrarán al hombre de sus vidas, que andará buscando precisamente a mujeres como esas: Felices, seguras, plenas y que no sean mamás sustitutas ni brujas de vocación. Cuando lo encuentren, y sea en serio, invítenme a comer torta que las de boda me gustan.




Referencias

[i]  Walter Riso, Maravillosamente imperfecto, escandalosamente feliz (Bogotá: Planeta, 2015), 197.

[ii] Rafael Santandreu, El arte de no amargarse la vida (Barcelona: Paidós, 2011), 80-1.

[iii] Riso, Maravillosamente imperfecto, escandalosamente feliz, 20.


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9 comentarios:

  1. Gracias Miguel Ángel, me he reído en varios pasajes de tu respuesta y me he sentido plenamente identificada... me ha dado vuelta la cabeza. Gracias.

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  2. Clarísimo!! Muchas felicitaciones, pocas veces se logra ser tan claro en temas aprendidos y por ser enseñado erróneamente.

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  3. Lo único que me pregunto es por qué mi pastor y los líderes de mi iglesia no dan respuestas así de contundentes y firmes... Gracias... era lo que necesitaba.

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    Respuestas
    1. PORQUE NO TIENEN NI IDEA......

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    2. PORQUE NO TIENEN LA PREPARACIÓN QUE TIENE MIGUEL ÁNGEL NUÑEZ.....

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  4. ¡Qué buena respuesta! ´Se la enviaré a varias amigas que lo necesitan con urgencia. Gracias.

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