Abuso espiritual y separación


PREGUNTA

"Tengo amigos cuyo matrimonio se está derrumbando por maltrato de parte de uno de ellos. La parte afectada por el maltrato piensa en una separación. Al consultar al pastor  de la iglesia, éste le dice que deberá pedir el desglose, porque el único motivo para la separación según la biblia, es la infidelidad de una de las partes. ¿Puede ser algo así? ¿Deberá entonces seguir tolerando la situación, porque si se separa será desglosado de la membresía de la iglesia? ¿No hay ninguna contemplación en la Biblia para este problema? Si se divorcian, ¿necesariamente serán desglosados? Tampoco encuentro nada referente a este problema en el manual de la iglesia. Quisiera su consejo y opinión".

RESPUESTA

Apreciada hermana:

Gracias por la pregunta y por la sensibilidad con sus amigos frente al problema que enfrentan.

El mito de la separación sólo por adulterio

Lamentablemente, muchas personas, como el pastor del cual me menciona, no tienen sensibilidad frente a los problemas que las personas enfrentan. 

Llevo más de 25 años trabajando con matrimonios, y en todo ese tiempo he aprendido que hay un valor superior al matrimonio y ese es la vida y la calidad de vida.

Nadie merece ser maltratado de ninguna forma. Cuando alguien maltrata a alguien, con ese sólo hecho, rompió los votos matrimoniales y la parte inocente, no tiene obligación de quedarse en una relación donde eventualmente puede ser destruido o destruida.

Por influjo de la doctrina católica de la indisolubilidad del matrimonio, hemos vendido una idea equivocada que no es bíblica.

La Biblia presenta claramente en Deuteronomio 24:1-4 la posibilidad del divorcio y la llamada "carta de divorcio". Evidentemente, porque nadie puede ser obligado a mantenerse en una relación que en vez de producir felicidad o plenitud, produce todo lo contrario.

Jesús y el divorcio

Lamentablemente se han tomado las palabras de Jesús de una manera literal, sin considerar el contexto ni entender de qué está hablando.

La ley judía establecía que cuando un varón pedía el divorcio, estaba obligado a devolver la dote que se había recibido en el momento del casamiento. Digo varón, porque aunque la ley permitía que la mujer también pudiera pedir el divorcio, en la práctica, eso era casi imposible. 

La dote, era una especie de seguro a futuro, sin embargo, en tiempos de Cristo, muchos varones repudiaban a sus esposas, un eufemismo para decir que ya no querían nada con ellas, y las expulsaban de sus hogares. Sin embargo, si una mujer era repudiada, y no recibía su dote estaba condenada a la indigencia, porque su familia suponía que había hecho algo realmente grave por lo cual tampoco era recibida por su familia de origen.

Para que el proceso de divorcio fuera válido el marido tenía que dar lo que se llamaba "carta de divorcio" y que está establecida en Deuteronomio 24, sin embargo, si daba la carta de divorcio, tenía que devolver la dote. En tiempos de Cristo, muchos sinvergüenzas no querían dar carta de divorcio, porque eso implicaba perder dinero, y dejaban a sus esposas e hijos, en la indigencia. No hay nada nuevo bajo el sol, esa práctica sigue aún y entre algunos "profesos cristianos" que asisten semana a semana a la iglesia.

El énfasis de Jesús es en la "carta de divorcio", si se hubiese opuesto al divorcio habría contradecido Deuteronomio 24.

Pablo y el divorcio

Pablo era judío, pero no uno cualquiera, sino un rabino, una persona que había estudiado desde los 12 años la Escritura. ¿En qué parte de la Biblia Pablo se opone al divorcio?

Al contrario, en 1 Corintios 7, establece, lo que es obvio que el matrimonio es mejor que el divorcio, sin embargo, en 1 Corintios 7:15 establece que si alguien decide separarse porque su cónyuge no es creyente, no se le debe impedir. ¿Por qué diría eso Pablo si no entendiera que el divorcio es una posibilidad bíblica?

En el mismo versículo dice claramente que el "creyente queda sin obligación", ¿cómo entender estas palabras del apóstol Pablo? 

El Manual de Iglesia y el divorcio

El Manual de Iglesia, para empezar, no es la Biblia, es lo que el nombre dice, un "Manual", que pretende dar directrices para que las iglesias obren de la mejor forma, y da direccionamientos generales, sería imposible que estableciera normas de acción para cada situación, el libro sería un mamotreto de varios tomos. Por esa misma razón, y atendiendo a su función pragmática y no descriptiva, se revisa al menos cada cuatro años, para adaptarlo a nuevas realidades.

El Manual establece principios de aplicación universal, que deben ser analizados en casos particulares, porque ninguna situación es exactamente igual a la otra.

En la página 151 de la versión del año 2010 dice: "No hay una enseñanza directa en las Escrituras con relación a un nuevo casamiento después del divorcio. Sin embargo, hay una fuerte inferencia al respecto en las palabras de Jesús, registradas en Mateo 19:9, que permitiría el nuevo casamiento de la persona que ha permanecido fiel, pero cuyo cónyuge fue infiel al voto matrimonial".

En este caso el Manual está siendo pragmático y estableciendo la posibilidad del divorcio y el nuevo casamiento en caso de infidelidad. Lo que se infiere claramente del evangelio y de las palabras de Jesús.


Luego en la página 152 amplia el criterio al sostener que: "Se ha visto generalmente la infidelidad al voto matrimonial como refiriéndose al adulterio y/o la fornicación. Sin embargo, la palabra del Nuevo Testamento que se traduce como fornicación incluye algunas otras irregularidades sexuales (1 Cor. 6:9; 1 Tim. 1:9, 10; Rom. 1:24-27). Por lo tanto, las perversiones sexuales, incluyendo el incesto, el abuso sexual de menores y las prácticas homosexuales, se consideran también como mal uso de las facultades sexuales y son una violación de la intención divina del matrimonio. Como tales, son causa justa de separación o divorcio". Con este párrafo el criterio se amplía, mucho más allá de la habitual interpretación.


Pero, siguiendo su orientación pragmática el Manual agrega en la página 153 agrega: "Se reconoce que algunas veces las relaciones matrimoniales se deterioran a tal punto que es mejor que el esposo y la esposa se separen".

Luego agrega: "En muchos de esos casos, la custodia de los niños, el arreglo de los derechos de propiedad o aun la protección personal pueden hacer necesario un cambio del estatus matrimonial. En estos casos, puede ser permisible obtener lo que en algunos países se denomina separación legal. Sin embargo, en algunos países, esta separación se puede lograr únicamente por medio de un divorcio". En buen castellano, el divorcio es posible por otras razones que no sea el adulterio.

Luego agrega que es posible que exista "una separación o divorcio que sea el resultado de factores tales como la violencia física, o en el que no esté implicada 'la infidelidad al voto matrimonial'".

En ninguna parte el Manual habla de desglose de la membresía por divorcio, sino sólo en caso de personas que no están en condiciones de volver a casarse y lo hacen, lo que es un asunto diferente al divorcio.

Por otra parte, el Manual establece claramente como causal de desglose de la feligresía: "El uso de la violencia física, incluyendo la violencia familiar" (página 62), estableciendo claramente su repudio a tales conductas.

El Manual señala con claridad lo que en la Biblia es obvio, que el pecado ha afectado todo incluyendo el matrimonio. "Dondequiera que reine el pecado, sus lamentables efectos sobre el matrimonio incluyen alienación, infidelidad, des-
cuido, abuso, perversión sexual, dominio de un cónyuge sobre el otro, violencia, separación, abandono y divorcio" (página 149).

Conclusión

Sin duda que el divorcio es una situación penosa y difícil para todas las partes, pero es preferible la separación a tener que vivir una vida de soledad, alienación, martirio, violencia, maltrato, humillación, segregación, y otros males que ocasiona el maltrato doméstico. 

Si en vez de estar pensando en acusar y castigar a las personas, ese pastor del que me pregunta y otros, se pusieran en los zapatos de quienes están sufriendo y procurarán ministrarlos con amor y cariño, en vez de condenar, podrían traer alivio a situaciones que son muy difíciles de vivir.

Sólo quienes han experimentado en carne propia la violencia en todas sus formas, tienen la empatía suficiente para entender que el matrimonio se rompe irremediablemente, cuando hay violencia, y más aún cuando las personas violentas (varones o mujeres), han decidido no cambiar de actitud ni pedir ayuda, y hacen esfuerzos para no enfrentar la justicia y quedar impunes frente a sus prácticas macabras.

La iglesia no puede actuar de manera neutral frente a la violencia, está llamada por mandato divino a estar de parte de las víctimas, no de los victimarios. El texto bíblico es claro: 
"Rescata a los que van rumbo a la muerte; detén a los que a tumbos avanzan al suplicio. Pues aunque digas,  "Yo no lo sabía",  ¿no habrá de darse cuenta el que pesa los corazones?  ¿No habrá de saberlo el que vigila tu vida?  ¡Él le paga a cada uno según sus acciones!" (Proverbios 24:11-12
En casos de violencia, la neutralidad no es una opción. Cuando cualquier líder religioso o con cierto poder eclesiástico, en vez de traer consuelo utiliza la Biblia para causar dolor o para no dar consuelo, en ese caso, se produce abuso espiritual. En cierto modo, es revictimizar a las víctimas, lo que no tiene justificación, menos en el caso de un líder religioso. La Biblia está dada para traer consuelo, no para producir más dolor.

Dios te bendiga.


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